PREPARACIÓN ACADÉMICA PARA FUTUROS DOCENTES

Blogg especializado en la preparación académica docente para opositores al cuerpo de profesores de enseñanza secundaria.

miércoles, 20 de febrero de 2013

El expolio judio

Interesante noticia aparecida en el País sobre la apropiación de bienes judios antes y durante la Segunda Guerra Mundial.

  París 19 FEB 2013 -


 - Miles de empresas fueron expoliadas por la Europa antisemita entre 1941 y 1944

-.   “En 1941”, recuerda el historiador Tal Bruttmann, comisario de la exposición que se puede visitar en el Memorial de la Shoah de París hasta septiembre, “la arianización de la economía estaba en marcha en casi toda la Europa alemana, incluida Francia, donde tras ser introducida por los ocupantes fue asumida por el régimen de Vichy, que era tan antisemita como el nazi”.
La expulsión de la sociedad y de la economía de los judíos fue un éxito rotundo en Alemania gracias al boicot, la presión y los ataques ordenados por Hitler nada más llegar al poder en 1933. “El primer objetivo era aislarlos en los pueblos y provincias, para obligarles a ceder sus negocios a bajo precio”, explica Bruttmann, “y forzarles a emigrar a las ciudades”.

- En 1938, el decreto firmado por el ministro de Economía, Hermann Göring, radicalizó y sistematizó la arianización financiera. En las grandes urbes, el régimen nazi identifica las tiendas judías con etiquetas y exige a los judíos un inventario de todos sus bienes. La Noche de los Cristales Rotos, el 9 de noviembre, es el éxtasis de esa política. En Berlín, junto a la destrucción de cientos de sinagogas, se saquean 7.500 empresas.
Los empresarios y comerciantes judíos empezaron a ser atacados en el verano de 1940 por el Partido Popular Francés, los Guardias Franceses y otros grupos violentos. Las leyes se suceden desde entonces: primero un Estatuto de los Judíos define quién lo es y se les prohíbe ejercer determinadas profesiones en la Administración pública; en marzo de 1941, se crea el Comisariado General para las Cuestiones Judías (CGQJ), dirigido por Xavier Vallat, que se dedicará sobre todo a arianizar la economía gala. En junio, un segundo estatuto endurece las leyes raciales. Los judíos son censados y obligados a declarar sus bienes ante los Ayuntamientos y comisarías. Un gran fichero del Ministerio del Interior lo centraliza todo. Ellos solo pueden ejercer oficios subalternos, sin responsabilidad, y pierden el derecho a la propiedad.

-   El expolio de sus bienes viene enseguida, durará cuatro años, y en él participan los Ministerios de Interior, Economía, Finanzas, Industria, además de municipios y prefecturas. En la rutina de la aplicación colaboraron muchos profesionales privados, notarios, arquitectos, contables…

-   Para “eliminar toda influencia judía de la economía nacional” (decreto de 22 de julio de 1941), y encontrar compradores a los negocios requisados, Vichy puso en marcha una verdadera industria represiva y burocrática, que trabajó tanto en la zona ocupada como en la libre. Hasta la Liberación —junio de 1944—, la CGQJ nombró 20.000 administradores provisionales de empresas, fábricas, tiendas y locales y colgó etiquetas en miles de comercios expropiados. A principios de 1942, se creó la Policía de las Cuestiones Judías, que se encargaría de localizar negocios de israelitas. En Lyon, donde más había, se hicieron listas de bienes inmobiliarios por toda la región. Cuando los negocios se habían arianizado, una parte de los beneficios iba a una cuenta de la CGQJ.


- Acabada la guerra, empezó la restitución de lo robado. Pero para devolver, hacía falta que el expoliado se presentara. Familias enteras, 76.000 judíos franceses, fueron deportados a los campos de la muerte alemanes. La mayor parte no volvió. En los noventa, los fondos que no fueron reclamados ni restituidos sirvieron para dotar la Fundación para la Memoria de la Shoah.
 

El Memorial de la Shoah recuerda en París aquella infamia económica

 La exposición es puramente documental: solo hay papeles, algunas fotos y dos o tres vídeos que explican cómo fue la arianizacióneconómica del Tercer Reich entre 1933 y 1938 y cómo, un poco más tarde, se intentó trasladar ese modelo “purificador” a la Francia ocupada. La perfecta burocracia del régimen de Vichy lo apuntaba todo con pulcritud enfermiza. Lo primero fue definir y censar a los judíos, cosa que resultaría muy útil para hacer redadas, deportaciones y expoliar bienes, actividades y negocios. Para el censo se imprimieron y colgaron carteles que explicaban lo que era ser judío, porque los señalados eran, hasta entonces, solo ciudadanos franceses. Los papeles afirmaban que no se trataba de una cuestión religiosa: bastaba con tener tres abuelos judíos.

 

¡Por fin Misisipi abole la esclavitud!


El Estado termina el proceso de ratificación de la 13 Enmienda gracias a la iniciativa de dos ciudadanos después de ver ‘Lincoln’

  Washington 19 FEB 2013.  "El País".

Sí, ha sido a propósito de Steven Spielberg y su última película.

Ranjan Batra, un profesor de neurobiología en la Universidad de Misisipi, vio el pasado mes de noviembre la película Lincoln y nada más salir del cine se preguntó cuánto tardaron los diferentes Estados del país en ratificar la 13 Enmienda a la Constitución. A pesar de que el Congreso de Estados Unidos aprobó la medida que acabaría aboliendo la esclavitud en todo el país a iniciativa del presidente Abraham Lincoln, cada uno de los 36 Estados de la Unión debían hacerlo también individualmente.

Como cuenta el diario local The Clarion Ledger, Batra, de origen indio y nacionalizado en 2008, consultó con un compañero de trabajo, el especialista en anatomía Ken Sullivan. El siguiente paso fue buscar en Internet hasta dar con la página web usconstitution.net, que guarda un listado de todos los Estados que han abolido la esclavitud, a falta de Misisipi.
La 13 Enmienda fue aprobada en enero de 1864, cuando comenzó el proceso de ratificación de cada uno de los Estados y que exigía el apoyo de las tres cuartas partes de los miembros de la Unión para que entrara en vigor. A finales de 1865, Georgia dio su voto, mientras que otros Estados como Delaware, Kentucky o Nueva Jersey tardarían décadas en unirse.

El nombre de Misisipi aparecía en la lista de usconstitution.net con un asterisco -que todavía no ha sido retirado-, indicando que nunca había llegado a ratificar la 13 Enimenda. Batra y Sullivan indagaron hasta encontrar que el Estado sí había aprobado una ley que prohibiera la esclavitud en 1995. Sin embargo, el texto exigía que el secretario de Estado hiciera llegar una copia a los Archivos Federales para completar el proceso, algo que nunca sucedió.

“Tenía esa información en mis manos cuando llevé a mi familia a ver la película”, comentó Sullivan en la cadena ABC. “Sabía que lo iba arreglar y que iba a ser parte de esta historia y me emocioné. Fue toda una lección de humildad saber que una gran parte de la historia de esta nación y de mi Estado siguen implicados en este proceso, el público se puso de pie y aplaudió al final de la película, algo que yo nunca había visto antes”.

Sullivan y Batra contactaron con las oficinas del secretario de Estado de Misisipi, Delbert Hosemann, para
solicitarle que finalizara el proceso para abolir así finalmente la esclavitud. “Debimos hacerlo hace ya mucho tiempo”, declaró entonces Hosemann.

s147 años después de la histórico gesta de Lincoln, el pasado 7 de febrero, el director de los Archivos Federales hizo oficial el registro: “el Estado de Mississippi ha ratificado la 13 Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos”.

martes, 19 de febrero de 2013

Alguna de las muertes más tontas de la Historia



Las muertes tontas de la historia

En la historia se han dado caso de muertes inverosímiles que han perdurado en el recuerdo. Muchos personajes famosos e importantes perecieron de la manera más tonta. Aquí recogemos una pequeña lista.

- Esquilo (535 a.C - 456 a.C) Filósofo y Dramaturgo griego, considerado el primer gran representante de la tragedia Griega. Murió golpeado por una tortuga que cayó de las garras de un águila(quebrantahuesos) sobre su cabeza. Lo curioso del caso es que poco antes de su muerte, el oráculo le vaticinó que moriría aplastado por una casa, por lo que decidió residir fuera de la ciudad. Curiosa, y trágicamente, falleció al ser golpeado por el caparazón de una tortuga, que es la casa que dicho animal lleva a cuestas
.
- Agatocles (361 a.C - 289 a.C). Tirano de Siracusa. La historia recogió que fue asesinado, envenenado, pero hoy hay quien sospecha que en realidad se atragantó con un palillo.

- Arquímedes (287 a.C - 212 a.C). Después del asedio de los romanos a Siracusa durante la Segunda Guerra Púnica, los romanos entraron y allí encontraron a un sabio griego que recriminaba insistentemente que no pisaran sus dibujos. Pese a que a Arquímedes se le consideraba un gran activo científico más allá de Grecia, un soldado romano lo mató. Las últimas palabras recogidas por la historia de Arquímedes fueron "no molestes a mis círculos".

- Enrique I de Castilla (1204-1217). El que fuera rey de castilla con solamente 10 años, murió de una pedrada en la cabeza jugando con sus amigos.


- Maximiliano de Austria (1459 - 1519). Emperador del imperio Romano Germánico. Una indigestión de melones le quitó la vida.

- Francis Bacon (1561 - 1828). Filósofo y escritor inglés, considerado el padre del empirismo. Falleció de frío mientras rellenaba gallinas muertas con nieve para un experimento sobre la conservación de los alimentos.

- Jean Baptiste Lully (1632 -1687). Compositor francés y creador de la ópera francesa. Falleció por una gangrena al clavarse la batuta en el pie.

- Allan Pinkerton (1819 -1884), Fundador de la primera agencia de detectives del mundo. Murió por una gangrena tras morderse la lengua.

- Alejandro I de Grecia (1893 - 1920). Rey de grecia desde 1917, tuvo la mala suerte de sufrir un mordisco de su mono y contagiarse de la rabia.

- Isadora Duncan (1877 - 1927). Bailarina estadounidense y una de las madres de la danza moderna. Murió estrangulada por la larga chalina que llevaba alrededor de su cuello, cuando ésta se enredó en la llanta del automóvil en el que viajaba.

Eichmann: ¿eficiente funcionario o implacable exterminador de judios?

Karl Adolf Eichmann  nació en Solingen, 19 de marzo de 1906 –  y falleció en Ramla, 31 de mayo de 1962. Fue un Teniente Coronel (en alemán) de las SS nazi.  Participó y se le consideró responsable directo de la “solución final” contra los judios, principalmente en Polonia, y de los transportes de deportados a los Campos de Concentración alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.

Infancia y juventud

Eichmann era el hijo mayor de una familia de 5 hermanos que se trasladaron desde Solingen (Alemania) a Linz, en Austria. Su padre había encontrado trabajo en una fábrica de esa ciudad. Durante su infancia murió su madre, y su padre se volvió a casar; pero él no reconoció a su madrastra.

En su adolescencia estudió en la "Realschule", la educación básica y media; allí conoció a un compañero de nombre Salomón que lo invitaba a comer a su casa. En esa casa de la familia Khan aprendió a hablar el yidish y el hebreo.

El padre de Adolf tenía entre sus amistades a Ernst Kaltenbrunner, dirigente nazi de origen austríaco, cuya sede del partido estaba en Linz. Kaltenbrunner auspició el ingreso de Eichmann al Partido Nazi NSDAP austriaco al que se afilió con el número de afiliado 899.895 y el mismo día se enroló en las SS con el número 45.325, siendo transferido a Berlín el 1 de octubre de 1934, a la así llamada sección de judíos II 112 del Servicio de Seguridad (SD).

El 21 de marzo de 1935, Eichmann se casó con Veronika Liebl (1909–1997), con quien tuvo cuatro hijos: Klaus Eichmann (nacido en 1936 en Berlín), Horst Adolf Eichmann (nacido en 1940 en Viena), Dieter Helmut Eichmann (nacido en 1942 en Praga) y Ricardo Francisco Eichmann (nacido en 1955 en Buenos Aires).
 Responsabilidad en el Holocausto


Fue el encargado de la organización de la logística de transportes del Holocausto. Hombre tenaz en el cumplimiento del deber, era una persona muy dada a cumplir las estadísticas que se le exigían, y los judíos eran para él "estadísticas", aunque según sus declaraciones en el juicio que se le realizó por sus crímenes de guerra en 1960 en Israel, no era un antisemita fanático, de hecho, como muchos otros alemanes, se encontraba emparentado de alguna manera con judíos.


Al final de su vida se defendió arguyendo que su participación en el Holocausto se limitó a ser un simple ejecutor de órdenes superiores y no un Heydrich o un Himmler. Sin embargo, lo cierto es que puso un excesivo celo en la idea de la "solución del problema judío", yendo incluso más allá de las órdenes recibidas, ya que, cuando a finales de la guerra su superior Himmler decidió acabar con los asesinatos masivos de judíos, Eichmann continuó dando las órdenes pertinentes para que se siguieran produciendo.

Antes de 1939, cuando Alemania contemplaba la posibilidad de expulsar a los judíos, Eichmann fue uno de los principales interlocutores nazis del movimiento sionista, el cual estudió la posibilidad de facilitar la emigración judía a Palestina. En la misma línea, fue una de las personas que pensaron en la viabilidad de crear un estado judío en el Este de Europa.


En 1939 se opta por la deportación masiva de los judíos alemanes a ghettos habilitados en Polonia, y en 1942 se celebra la Conferencia de Wannsee organizada por Heydrich, en la que se lanza definitivamente la llamada Solución final. Eichmann, que participa en la conferencia, queda encargado de la logística de las deportaciones hacia los Campos de concentración. Es el artífice de la creación de los Judenräte, o consejos judíos, que colaboraban en las deportaciones facilitando la identificación de los habitantes de los ghettos. Esto se hacía confeccionando la lista de personas a deportar, inventariando sus bienes, etc

Fuga y misterio


Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Eichmann fue capturado por el ejército de los Estados Unidos, que desconocía que este hombre que se presentaba a sí mismo como Otto Eckmann era de hecho un prófugo de una importancia mayor. En los albores de 1946 se escapó de la custodia del ejército estadounidense y se escondió en varios lugares de Alemania durante algunos años. En 1948 obtuvo un salvoconducto para escapar a Argentina, pero no lo usó inmediatamente.

A principios de 1950, Eichmann estuvo en Génova, Italia, donde se hizo pasar por un refugiado llamado Ricardo Klement. Con la ayuda de un fraile franciscano pro-nazi, el cual tenía conexiones con el obispo Alois Hudal, Eichmann obtuvo un pasaporte emitido por el Comité Internacional de la Cruz Roja y un visado argentino, ambos documentos a nombre de "Ricardo Klement, técnico". Abordó del Bolzano partió hacia Argentina el 15 de julio de 1950. En los siguientes diez años trabajó en el área de Buenos Aires desempeñando muy diversos puestos, desde capataz, leñador, hasta criador de conejos.

Finalmente Eichmann logra traer a toda su familia. En el momento de su detención por el Mossad, Eichmann trabajaba como operario en la fábrica de Mercedes Benz Argentina situada en la localidad de González Catán, provincia de Buenos Aires.

El hallazgo en Argentina


Adolf Eichmann fue localizado -por agentes del Mossad- con un nombre falso: Ricardo Klement a finales de los años 50, en la localidad de Bancalari en la Zona Norte del Gran Buenos Aires. Vivía en la calle Garibaldi, sin asfaltar, la identificación positiva fue realizada por una serie de fotografías comparativas tomadas de manera furtiva, en que se lo reconoció por su particular morfología de la oreja izquierda (las fotos de Eichmann en su período nazi eran casi todas del lado izquierdo) y se prepara un plan para capturarlo y llevarlo a Israel, encargo hecho por el primer ministro David Ben Gurion al jefe del Mossad (Isser Harel)..


Violando tratados de asistencia consular y la soberanía nacional argentina, el 1 de mayo de 1960 un grupo de "nokmin" (Vengadores) del espionaje israelí llegan a Buenos Aires e inician la "Operación Garibaldi" (la calle donde vivía). Este equipo dirigido por Rafael Eitan y coordinado por Peter Malkin, "especialista en secuestros y en maquillajes", inició una vigilancia de casi dos semanas. Descubrieron que Eichmann era un hombre de hábitos cotidianos, lo que facilitó la elección del lugar de secuestro. 

El 11 de mayo de 1960 lo secuestran. Los cuatro hombres del Servicio Secreto israelí lo trasladaron a una casa de seguridad. Fue atado a una cama e interrogado hasta que Eichmann, quien dijo llamarse Ricardo Klement, luego como Otto Henninger, dio al fin su número correcto de SS y admitió que era Adolf Eichmann.

Ocho días más tarde, el 20 de mayo Eichmann fue conducido semiinsconciente al aeropuerto internacional de Ezeiza en la provincia de Buenos Aires, en un avión de El Al, con otra identidad, vestido como un mecánico de la aeronave, simulando ebriedad. Fue sentado en un asiento de primera clase, con pasaporte falso, fue sacado del país de inmediato hacia la ciudad israelí de Haifa.


Por este secuestro, la cancillería Argentina reclamó la grave violación de su soberanía; ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Recibió apoyo del organismo internacional, pero Israel nunca tuvo intenciones de devolver al criminal nazi. 



Juicio y ejecución en Israel


En Jerusalén fue sometido a juicio por un tribunal presidido por los jueces Moshe Landau, Benjamin Halevy y Yitzhak Raveh. Su abogado defensor fue Robert Servatius.

Eichmann alegó en su defensa que las acciones que cometió eran bajo la obediencia debida a sus superiores y que estos se aprovecharon de esta característica. El jurado lo encuentra culpable de genocidio.

El juicio que finalizó el 15 de diciembre de 1961 lo condena a morir en la horca por crímenes contra la Humanidad. Este juicio también es considerado como la gran causa nacional del Estado de Israel. La sentencia se cumple la madrugada del 31 de mayo de 1962 en la prisión de Ramla.

Sus últimas palabras fueron:

"Larga vida a Alemania. Larga vida a Austria. Larga vida a Argentina. Estos son los países con los que más me identifico y nunca los voy a olvidar. Tuve que obedecer las reglas de la guerra y las de mi bandera. Estoy listo."


Sus restos fueron incinerados y las cenizas fueron dispersadas en el mar Mediterráneo por una nave de la Fuerza Naval israelí en presencia de algunos supervivientes del Holocausto, y fuera de las aguas jurisdiccionales de Israel. De este modo, se pretendía evitar que su tumba se convirtiera en sitio de veneración por neonazis.



En este juicio Eichmann dejó algunos testimonios del porqué de su participación en el Holocausto. Se citan algunos párrafos:
"No perseguí a los judíos con avidez ni con placer. Fue el gobierno quien lo hizo. La persecución, por otra parte, sólo podía decidirla un gobierno, pero en ningún caso yo. Acuso a los gobernantes de haber abusado de mi obediencia. En aquella época era exigida la obediencia, tal como lo fue más tarde de los subalternos."


Lo curioso del caso y por lo que se incluye en esta sección


 
·         La filósofa Hannah Arendt, quien hizo un ya clásico estudio del personaje y sus obras a raíz del juicio, titulado Eichmann en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal, quedó sorprendida por la nimiedad y las escasas dotes intelectuales del hombre que pasaba por ser el mayor asesino de Europa, trazando en ese texto la tesis de la banalidad del mal. Señaló además, que las acciones de Eichmann bien pudieron haber sido fruto de la sujeción de la cual es víctima un individuo dentro de un régimen totalitario. Sus declaraciones resultaron polémicas, dado que para muchos esto no era más que una justificación de acciones de Eichmann. Otro agravante de la polémica era la condición de judía de Arendt.
 

·         También es interesante ver la visión que aporta Michel Onfray sobre Eichmann en su obra El sueño de Eichmann.


·         Peter Malkin (agente que detuvo a Eichmann)  en una entrevista  dijo que: "Lo más inquietante de Eichmann es que no era un monstruo, sino un ser humano".


“El juicio de Adolf Eichmann- el hombre que un tribunal israelí declaró culpable de haber cometido millones de asesinatos con el propósito de “borrar a todo un pueblo de la faz de la tierra”- se celebró bajo la cegadora luz de la publicidad de alcance mundial. El carácter extraordinario del juicio y la tormenta de emociones que éste desató atrajeron a Israel a cientos de periodistas y reporteros de radio y televisión pertenecientes a gran número de países. Cada cual procuró captar a su modo la atmósfera cargada de dramatismo de la sala, el horror y la repugnancia de personas que revivían los más negros años de su vida. El juicio en sí mismo fue seguido por cientos de millones de personas”


El objetivo del juicio no fue solamente apresar al criminal sino, como nos cuenta el mismo Isser Harel, recordarle a un mundo amnésico lo que había sucedido hacía sólo quince años. El tema de la masacre de inocentes víctimas no debía caer en el olvido. Esto estaba presente en el equipo que lo capturó. Tenía que lograr que el mundo se entere de los horrores ocurridos en Europa, de conmoverlo a la reflexión de lo siniestro.

Por otra parte Eichmann fue el primer criminal de guerra juzgado por un tribunal Israelí en Jerusalem, a diferencia del juicio de Nuremberg llevado a cabo en 1945, realizado por los aliados con muchos nazis ausentes.

Condena


El 15 de diciembre, tras un juicio de ocho meses, a los jueces de Adolf Eichmann les tomó trece minutos decidir la sentencia: Pena de muerte. El mundo entero comentó la noticia. Muchas personalidades públicas afirmaron que el juicio que tuvo Eichmann era mucho más justo en comparación con el destino que él había decidido para millones de inocentes.

El 31 de mayo a las 4:35 a.m. fue ejecutado en la prisión de Ramle. Su cuerpo fue cremado y sus cenizas echadas al Mar Rojo lejos de las aguas territoriales israelíes.

Sus últimas palabras, momentos antes de ser ahorcado fue que siempre había obedecido a sus superiores y que por lo tanto no era culpable.


El juicio de Eichmann

Ver imágenes de la película sobre el juicio de Eichmann y  

 Ver a  un historiador opinando sobre el juicio y la polémica.



Después de la Segunda Guerra Mundial el criminal de guerra nazi Adolf Eichmann huyó de Austria hacia la Argentina en donde vivió bajo el nombre de Ricardo Klement. En mayo de 1960, agentes del servicio de seguridad israelita atraparon a Eichmann en la Argentina y lo llevaron a Jerusalén para enjuiciarlo en una corte israelí. Eichmann declaró desde una cabina de cristal a prueba de balas. 

El juicio de Eichmann despertó el interés internacional, trayendo las atrocidades nazis a la vanguardia de las noticias del mundo. Los testimonios de los sobrevivientes del Holocausto, especialmente de los combatientes de los ghettos como Zivia Lubetkin, generaron interés en la resistencia judía. El juicio incitó una nueva oportunidad en Israel; muchos sobrevivientes del Holocausto se sentían capaces de compartir sus experiencias mientras que el país enfrentaba este capítulo traumático. 

El procurador general de Israel, Gideon Hausner, firmó una acusación contra Eichmann por 15 cargos, incluyendo crímenes contra la gente judía y crímenes contra la humanidad. 

Los cargos contra Eichmann fueron numerosos. Después de la conferencia de Wannsee (enero de 1942), Eichmann coordinó las deportaciones de los judíos de Alemania y de otras partes de Europa occidental, meridional y norteña, a los campos de exterminación (a través de sus representantes Alois Brunner, Theodor Dannecker, Rolf Guenther, Dieter Wisliceny y de otros de la Gestapo). Eichmann planeó la deportación detalladamente. Trabajando con otras agencias alemanas, determinó cual sería la deportación apropiada de los judíos y se aseguró que su oficina se beneficiara de los activos confiscados. También coordinó la deportación de diez mil gitanos (Romaní/Sinti). 

Eichmann también fue acusado por ser miembro de organizaciones criminales - Tropas de Asalto (SA), Servicio de Seguridad (SD), y la Gestapo - las cuales ya habían sido declaradas organizaciones criminales en el ensayo de Nuremberg en 1946. Como jefe de la sección de la Gestapo para asuntos judíos, Eichmann coordinó con el jefe principal de la Gestapo, Heinrich Mueller, un plan para expulsar a los judíos de Alemania a Polonia, lo cual fijó el patrón para las deportaciones futuras. 

Por esos y otros cargos más, Eichmann fue encontrado culpable y condenado a muerte. El 1 de junio de 1962 Eichmann fue ahorcado. Su cuerpo fue cremado y las cenizas fueron esparcidas en el mar, más allá de las aguas territoriales de Israel. La ejecución de Adolf Eichmann ha sido la única vez que Israel ha decretado una sentencia de muerte.


El juicio de Adolfo Eichmann, celebrado en 1961, también atrajo a multitudes de periodistas. Sin embargo, al cabo de pocas semanas, a medida que el pleito se fue sumiendo en una rutina soporífera, la mayoría se había ido. Arendt fue una de los pocos que siguieron hasta el final el proceso de cuatro meses. Su relación, de casi 300 páginas, se publicó por primera vez en The New York Times en 1963, y causó furor. Hoy no parece menos provocativa, en un sentido tanto bueno como malo.

En lo que a informes sobre juicios se refiere, Eichmann en Jerusalén es especialmente peculiar. Sólo trata de manera intermitente sobre el juicio en sí. Arendt se centra principalmente en el esfuerzo nazi para exterminar a los judíos, y dedica capítulos completos a densas descripciones sobre el destino de éstos en las distintas partes de Europa. Esto podría reflejar el hecho de que, en la época en que escribía, la historia completa del Holocausto seguía siendo desconocida en Estados Unidos. Aun así, llama la atención lo raramente que Arendt habla de los testigos o cita su testimonio.

Parece ajena a la cronología. Extrañamente, el extraordinario relato de cómo un hombre encalvecido y de mediana edad acabó sentado en una celda de cristal en Jerusalén -su huida de Alemania a Argentina después de la guerra, su vida de incógnito en un barrio periférico de Buenos Aires, el gradual descubrimiento de su identidad, su espectacular secuestro por parte de agentes secretos israelíes- no se encuentra al principio del informe de Arendt, sino al final.

La evaluación que Arendt hace de Eichmann y sus acciones parece especialmente curiosa. Hijo desclasado de una familia de clase media, que de joven trabajó como vendedor ambulante de fuel, Eichmann ascendió hasta convertirse en un alto funcionario nazi encargado de deportar y transportar a los judíos de Europa a los campos de concentración. Pero Arendt parece encontrar siempre una circunstancia que amortigua el hecho. "No entró en el partido por convicción, y nunca llegó a convencerse", escribe. No fue el odio fanático contra los judíos, sino el deseo de progresar lo que impulsó su trabajo como nazi, sostiene. Aunque Eichmann había visitado repetidamente Auschwitz y visto el aparato de exterminio organizado allí, Arendt, señalando que no había participado personalmente en las muertes, insiste en que su papel en la Solución Final "se había exagerado excesivamente". Incluso tiene ocasionalmente palabras benignas para Eichmann, citando pruebas, por ejemplo, de que era "bastante amable con sus subordinados". Ante todo, concluye Arendt, Eichmann "no era un Iago ni un Macbeth. ... Excepto por una extraordinaria diligencia a la hora de buscar su ascenso personal, no tenía motivación alguna". Dicha valoración lleva a Arendt a exponer su famosa opinión sobre Eichmann: que éste representaba la "banalidad del mal".

Es asombroso que esta frase -por la que tanto se recuerda el libro- no aparezca hasta el mismísimo final; son sus últimas tres palabras (excluidos el epílogo y el posfacio). La frase sí figura, sin embargo, en el subtítulo del libro ('Informe sobre la banalidad del mal'), y constituye el núcleo de su esfuerzo para explicar por qué Eichmann pudo haber cometido unos actos tan repugnantes. A decir de Arendt, Eichmann era el burócrata consumado que cumplía fielmente las órdenes de sus superiores con muy poca conciencia de sus consecuencias.


Como descripción de Eichmann, resulta sencillamente increíble. Fueron las dotes como organizador y negociador de Eichmann las que permitieron a los nazis capturar y transportar a millones de judíos de toda Europa a los campos de exterminio de Polonia. En una nueva biografía, David Cesarani, catedrático de Historia de la Universidad de Southampton, sostiene que Eichmann, lejos de ser el funcionario sin rostro retratado por Arendt, fue de hecho un antisemita convencido que contribuyó de manera esencial a que se cumplieran los planes genocidas de Hitler.
 El solícito trato que Arendt da a Eichmann parece mucho más inexplicable si se compara con el implacablemente duro retrato que hace de los líderes judíos europeos. En un libro que destila sarcasmo y desprecio, Arendt se reserva algunos de sus comentarios más agrios para los líderes judíos que cooperaron con los nazis. Si estos líderes no hubieran proporcionado tan obedientemente listas de los residentes judíos, si no hubieran recopilado tan diligentemente informes sobre sus posesiones, si no hubieran recomendado tan uniformemente la sumisión a las órdenes de deportación alemanas, muchos de los millones de personas que perecieron durante la guerra podrían haberse salvado, sostiene Arendt. "Para un judío", escribe, "esta participación de los líderes judíos en la destrucción de su propio pueblo constituye sin duda el capítulo más negro de toda esa negra historia". 

Estos comentarios causaron un escándalo en los círculos judíos estadounidenses; la Liga Antidifamación, por ejemplo, calificó Eichmann en Jerusalén de "libro maligno", y publicó reseñas negativas de su obra. Si se leen hoy, estos pasajes no resultan menos incendiarios. El fenómeno del Judenrat fue real e inquietante, y quizá Arendt se sintiera obligada a centrarse tanto en él porque aún no había recibido mucha atención, pero considerarlo "el capítulo más negro de toda esa negra historia" y aseverar que los judíos de Europa "se vieron inevitablemente enfrentados a dos enemigos -las autoridades nazis y las autoridades judías-", como si ambas fueran en cierto sentido equivalentes, denota un grave lapso de juicio moral.

Pero, a pesar de todas estas lagunas, Arendt captó claramente algo en Eichmann en Jerusalén. Es posible verlo emerger de los (demasiado pocos) pasajes en los que analiza las actitudes del pueblo alemán. La "abrumadora mayoría", observa, creía en Hitler, y "es evidente que no le importaba en absoluto" el destino de sus vecinos judíos. "El problema de Eichmann", escribe Arendt en su epílogo, "fue precisamente que había muchos como él, y que esos muchos no eran pervertidos ni sádicos; que eran, y siguen siendo, terrible y aterradoramente normales". Aquí llega al fondo de la cuestión. Que el pueblo más culto y culturalmente avanzado de Europa pudiera respaldar e incluso vitorear los bestiales planes de sus trastornados dirigentes, sin duda constituye el capítulo más negro del Holocausto; y aunque parezca que Arendt se equivoca al equiparar a un secuaz como Eichmann con las masas sin rostro, su frase "la banalidad del mal" nos ayuda de manera brillante y abreviada a entender este horror más amplio.
La famosa frase de Arendt también viene a la mente al contemplar los recientes malos tratos cometidos en Abu Ghraib. ¿Cómo pudieron unos estadounidenses a los que se les habían inculcado todos los valores correctos cometer tales actos? Pero, colocados en una situación en la que se exigían ciertos fines (buena información) de unos prisioneros que habían sido satanizados y deshumanizados, demostraron lo rápidamente que se pueden disipar los dictados de la conciencia. No es necesario decir que los sucesos de Abu Ghraib distan mucho de parecerse a las políticas genocidas de la Alemania nazi, o a las actividades asesinas de Sadam Husein. No hay nada banal en el mal que éste representa. Desgraciadamente, el mundo civilizado siempre estará acechado por tales monstruos. La cuestión verdaderamente preocupante es cómo tantas personas que no son monstruos les permiten alegremente hacer lo que se les antoja. En cierto sentido, Arendt, mientras escribía su desordenado, enrevesado y moralmente confuso relato del juicio de Eichmann, logró dar con una frase que capta una verdad esencial y escalofriante de los más oscuros escondrijos de la psique humana. 
Michael Massing es periodista y escritor estadounidense. Traducción de News Clips. © The New York Times, 2004.

lunes, 18 de febrero de 2013

LA PINTURA VENECIANA DEL CINCUECENTO

Aquí os dejo una breve muestra del documento de ampliación del Arte del Renacimiento: La Pintura Veneciana del Cincuecento. Se trata de un material para preparar el práctico de Arte de la oposición al cuerpo de profesores de enseñanza secundaria por la especialidad de Geografía e Historia.



MUESTRA: La pintura Veneciana del Renacimiento. 


La influencia de Venecia en el arte de la pintura es capital.  Escuela que va a caracterizarse por el culto al color, siempre prevaleciente sobre el dibujo......


 - Algunas notas de escuela pueden encontrarse en diferente grado en todos los artistas:

+  Culto al color. Se prefiere los tonos cálidos, más idóneos para plasmar la forma bella o el ambiente opulento.

+  Desarrollan las dos técnicas, óleo sobre lienzo y pintura mural al fresco. Las dos tienen las mismas características pictóricas.

Importancia de los temas secundarios. Se le concede la misma importancia que al tema principal a la anécdota, al detalle no fundamental. A veces llega hasta tal punto que los detalles esconden la escena principal que suele ser religiosa

+ Exaltación de la riqueza. Los ambientes son definidos por palacios, telas, joyas, música... Es  la  expresión  del  alto  nivel  de  vida veneciano, algo de lo que estaban muy orgullosos y de lo que hacían gala siempre que podían.

+  Contemplación poética del paisaje, que se llena de luces y se siente con pasión. El paisaje es visto  con  una  visión  poética  y  romántica,  donde  el paisaje es la escena principal pero siempre vista a través de un prisma de luces tamizadas que la convierten en idílica.


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Un saludo, Paco.